A story to share together
El bosque amistoso de Chispa


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En el Prado Soleado vivía una ardilla llamada Chispa. Le encantaba jugar y recoger nueces, pero a veces a Chispa le gustaba mandar. Pensaba que su manera de hacer las cosas era siempre la mejor para que todos jugaran. Hoy quería construir la torre de bellotas más alta de todo el bosque.

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Chispa vio a Pip, la ardilla listada, apilando con cuidado su pequeña montaña de bellotas brillantes. '¡No, Pip!', chilló Chispa en voz alta. '¡Esas no son lo suficientemente grandes para mi torre! Deberías dármelas a mí'. Pip, una pequeña ardilla listada con rayas suaves de color marrón y negro, una barriguita blanca y esponjosa, ojos pequeños, rápidos y marrones, y que llevaba un pequeño overol azul, miró sus nueces con tristeza.

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Entonces llegó Rosie, la coneja, con una cesta de bayas jugosas. '¡Compartamos nuestras golosinas y construyamos un camino de bayas!', sugirió Rosie con dulzura. Chispa se burló. '¡Las bayas son demasiado blandas para mi torre!', declaró. Rosie, una dulce coneja de color gris claro con orejas largas y vivaces, una cola blanca y esponjosa, ojos verdes cálidos y amables, y que llevaba una corona de flores amarillas y un lazo rosa, suspiró con tristeza.

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Pronto, Chispa tuvo muchas bellotas, pero nadie quería jugar con él. Pip y Rosie se fueron a construir su camino de bayas juntos, riendo mientras colocaban cada baya colorida. Chispa miró su enorme torre y sintió una punzada de soledad. Su torre era alta, pero su corazón se sentía pequeño.

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¡De repente, sopló una gran ráfaga de viento! La alta torre de bellotas de Chispa se tambaleó y luego se derrumbó con un estrépito. Chispa jadeó al ver cómo su arduo trabajo se dispersaba. Pip y Rosie, al ver la angustia de Chispa, detuvieron inmediatamente su juego y corrieron a ayudarlo. No se rieron ni se burlaron de él.

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Y desde ese día, Chispa comprendió. Ser amable y compartir hacía feliz a todo el mundo, ¡incluso a él mismo! Se disculpó con sus amigos. Juntos, recogieron las bellotas e hicieron una torre hermosa, fuerte y pequeña, añadiendo bayas como decoración. Chispa aprendió que la amistad era el mayor tesoro de todos. Finalmente, todos jugaron juntos, riendo con alegría en el bosque amistoso.



