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Pip la Semilla y la magia de crecer
Una pequeña semilla y un petirrojo amistoso enseñan a los jóvenes lectores los cuatro elementos esenciales que las plantas necesitan para crecer desde pequeños brotes hasta convertirse en hermosas flores.


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Muy profundo en la tierra fresca y oscura, Pip la Semilla dormía profundamente. Era una semilla pequeña, redonda y marrón con dos hojitas verdes en su cabeza. Sobre él, el mundo esperaba a que ocurriera algo maravilloso.

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De repente, un pájaro amistoso llamado Ruby el Petirrojo aterrizó cerca. Tenía un pecho de color naranja brillante y llevaba un pequeño sombrero de paja para el sol. Ruby golpeó el suelo con su pico amarillo para despertar a su pequeño amigo.

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Ruby pió fuerte para decirle a Pip que era hora de crecer. Le explicó que cada planta necesita cuatro cosas especiales para volverse grande y fuerte. Pip escuchó atentamente con sus hojitas verdes moviéndose en la tierra oscura.

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Lo primero que necesita una planta es tierra saludable donde estar. Pip sintió la tierra cálida abrazándolo como una manta suave. Esta tierra marrón contenía todo el alimento que necesitaba para comenzar su gran viaje hacia arriba.

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Después, las nubes se juntaron y enviaron una lluvia suave. Pip sintió el agua fresca empapando su piel marrón. Bebió un trago largo y refrescante para ayudar a estirar sus raíces profundamente en el suelo.

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Después de la lluvia, el sol amarillo brillante salió a jugar. La luz cálida del sol llegó a través de la tierra para darle a Pip mucha energía. Se sintió lo suficientemente fuerte como para finalmente abrirse camino hacia la superficie.

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Pip finalmente asomó su cabeza al aire fresco y limpio. Respiró profundamente porque las plantas necesitan aire para crecer, igual que nosotros. El mundo se veía tan grande y hermoso para el pequeño brote verde.

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Pasaron los días y Pip creció más y más con la ayuda de Ruby. Le crecieron más hojas y un tallo verde fuerte. Ya no era solo una semilla, sino una pequeña planta valiente que alcanzaba el cielo azul.

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Una mañana, un capullo colorido apareció en la parte superior del tallo de Pip. Ruby el Petirrojo hizo un baile feliz con su sombrero de sol. Algo asombroso estaba a punto de suceder mientras el sol comenzaba a salir sobre las colinas.

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Y así, Pip se abrió en una hermosa flor roja con pétalos dorados. Tenía todo lo que necesitaba: tierra, agua, sol y aire. Finalmente, la pequeña semilla había terminado su viaje y hecho que el mundo entero fuera más brillante.



