A story to share together
La aventura estelar de Luna


Page 1
¡A Luna la conejita le encantaba jugar! Una tarde, mientras el sol comenzaba a ocultarse tras el horizonte, Mamá Coneja llamó: '¡Luna, ya casi es hora de dormir!'. Luna, una conejita pequeña y blanca, muy suave, con largas orejas caídas y una nariz rosada brillante, suspiró. Llevaba puesto su vestido azul de lunares y unos zapatitos rojos, y sus grandes y curiosos ojos azules querían ver un poquito más del día.

Page 2
Más tarde esa noche, Luna estaba profundamente dormida, abrazando a su osito de peluche, Pelusín. De repente, una luz suave y centelleante llenó su habitación. '¡Luna, necesitamos tu ayuda!', susurró una voz. Flotando junto a su cama estaba Destello, una pequeña estrella dorada de cinco puntas con una sonrisa amistosa y brillante, y dos ojitos expresivos que resplandecían con una luz cálida y suave. '¡Las estrellas están tan cansadas que apenas pueden brillar!'

Page 3
Luna, aunque todavía tenía un poco de sueño, aceptó ayudar. Destello la guio en un viaje mágico hacia el cielo nocturno. Flotaron pasando nubes esponjosas y una luna enorme y soñolienta. Pronto, llegaron a la Academia Estelar, donde el Profesor Búho, un sabio búho anciano con grandes anteojos redondos sobre su pico, los recibió. Llevaba una túnica de terciopelo morado oscuro y un sombrero de mago alto y puntiagudo adornado con lunas y estrellas plateadas.

Page 4
'¡Bienvenida, Luna!', ululó el Profesor Búho. 'Las estrellas jóvenes se sienten muy cansadas porque no fueron a sus camas estelares lo suficientemente temprano. ¡Se quedaron despiertas hasta muy tarde jugando en el polvo cósmico!'. Luna miró a su alrededor y vio muchas estrellas pequeñas, igual que Destello, que se veían muy apagadas y decaídas. De repente, comprendió cómo se sentían.

Page 5
El Profesor Búho explicó: 'Al igual que los conejitos, las estrellas necesitan su sueño reparador para brillar con más fuerza. ¡Dormir temprano hace que una estrella sea brillante y fuerte!'. Luna ayudó suavemente a arropar a las estrellas soñolientas en sus camas de nubes. Tarareó una dulce canción de cuna y, pronto, la Academia Estelar se llenó del suave resplandor de las estrellas dormidas. Luna sintió una cálida sensación de comprensión.

Page 6
Cuando Luna despertó en su propia cama, los primeros rayos del sol de la mañana se asomaban por su ventana. Se sentía maravillosamente renovada y lista para un nuevo día. Recordó a las estrellas soñolientas y decidió que, de ahora en adelante, siempre se iría a dormir temprano. Porque, al igual que las estrellas, Luna sabía que irse a dormir a tiempo la ayudaba a brillar con todo su esplendor, ¡lista para todas sus aventuras!



