A story to share together
La alegría de compartir


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En una mañana soleada, en el jardín de la Escuela del Bosque, el osito Bal jugaba con su avión de madera favorito. Lanzaba su avión al aire y luego lo atrapaba. Mientras tanto, la tímida conejita Pamuk lo observaba con su zanahoria de peluche en la mano. Pamuk se preguntaba qué tan rápido volaba el avión.

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Bal se dio cuenta de que Pamuk lo estaba mirando. Le encantaba jugar con su avión y no quería compartirlo con nadie. '¡Hola, Pamuk!', dijo Bal. Pamuk sonrió tímidamente y apretó más fuerte su pequeña zanahoria de peluche. Aunque quería jugar con él, no sabía cómo pedirlo.

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Bal vio la curiosidad en el rostro de Pamuk. '¿Quieres jugar con mi avión?', preguntó amablemente. Los ojos de Pamuk brillaron y asintió con la cabeza. Bal le extendió su avión. Pamuk tomó el avión y sintió lo ligero que era. Era mucho más bonito de lo que esperaba.

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Cuando Pamuk lanzó el avión al aire por primera vez, se tambaleó un poco. Pero Bal estaba allí para ayudarla. '¡Puedes lanzarlo más alto!', dijo Bal y le mostró cómo hacerlo. Se rieron juntos y comenzaron a lanzar el avión por turnos. Compartir era muy divertido.

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Después de un rato, Pamuk le extendió su propia zanahoria de peluche a Bal. '¡Tú también puedes jugar con mi zanahoria!', dijo con alegría. Bal tomó la zanahoria y sintió lo suave que era. Ambos disfrutaban mucho compartiendo sus juguetes. Sus juegos se habían vuelto aún más coloridos.

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Y desde aquel día, Bal y Pamuk siempre compartieron sus juguetes. Jugar juntos era mucho más agradable que jugar solos. Hicieron nuevos amigos y todos querían unirse a ellos. Al final, aprendieron que compartir trae alegría y fortalece la amistad. ¡Y esa fue una verdadera aventura!



