A story to share together
Turbo la Tortuga y el bocadillo para bajar el ritmo
Una tortuga muy rápida aprende que comer alimentos coloridos y frescos del jardín le da energía duradera, mientras que los bocadillos grasosos lo hacen sentir cansado y lento.


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Turbo la Tortuga era el corredor más veloz del Prado Verde. Usaba su banda roja para el sudor y sus zapatillas blancas todos los días. A Turbo le encantaba pasar velozmente junto a las flores mientras su caparazón amarillo brillaba bajo el sol de la mañana.

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Una tarde soleada, un puesto nuevo abrió cerca de la pista de carreras. Vendía papas fritas saladas y hamburguesas grasosas que olían muy fuerte. Turbo tenía hambre y decidió probar la comida pesada en lugar de su habitual lechuga verde y crujiente.

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Turbo comió una caja gigante de papas fritas saladas y un refresco muy grande. Al principio, la sal sabía deliciosa y se sintió bastante lleno. Pero pronto, su barriga empezó a sentirse pesada, como si tuviera una bola de boliche grande y redonda adentro.

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Penny la Panda pasó caminando con su canasta tejida llena de pimientos brillantes y pepinos crujientes. Llevaba puesto su delantal morado y le sonrió a su amigo. Le preguntó a Turbo si quería correr hasta la gran cascada hoy.

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Turbo intentó levantarse, pero sus piernas se sentían como fideos pesados. Empezó a correr, pero no pudo encontrar su velocidad habitual. Sus zapatillas blancas se sentían torpes y tuvo que detenerse para tomar una siesta muy larga.

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Penny se arrodilló y le dio palmaditas suaves al caparazón amarillo de Turbo. Le explicó que la comida rápida es como un mal combustible para un auto de carreras. Sabe emocionante por un minuto, pero no ayuda a que tu cuerpo crezca fuerte o se mantenga rápido.

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Penny compartió un trozo de brócoli crujiente y una manzana roja dulce de su canasta. Turbo dio un pequeño mordisco y sintió el jugo fresco y frío. Era diferente a la comida grasosa y hacía que su boca se sintiera muy limpia.

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A la mañana siguiente, Turbo eligió un tazón grande de frutas y avena para el desayuno. ¡Se sintió ligero y lleno de energía otra vez! Su caparazón amarillo se sentía más liviano y se ató sus zapatillas blancas bien fuerte para la gran carrera en el prado contra sus amigos.

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Turbo cruzó la línea de meta más rápido que nunca. Tenía mucha energía porque eligió alimentos que crecían de la tierra. Se dio cuenta de que comer bien era la mejor manera de mantener su cuerpo listo para aventuras divertidas.

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Y desde ese día, Turbo y Penny comieron bocadillos saludables juntos cada tarde. Turbo siguió siendo la tortuga más rápida de la tierra. ¡Finalmente, supo que la mejor comida te da el poder para jugar todo el día!



