A story to share together
El gran día ajetreado de Leo y Mia
Acompaña a dos hermanos en su rutina diaria mientras aprenden que las tareas sencillas y jugar juntos hacen que cada día sea especial.


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El sol dorado se asomó por la ventana del dormitorio para despertar al dúo soñoliento. Leo estiró sus brazos hacia arriba mientras Mia se frotaba los ojos. Era hora de comenzar un nuevo día de divertidas aventuras en casa.

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Primero, tenían que prepararse para el día que les esperaba. Leo se abotonó con cuidado sus overoles de mezclilla y se ató sus zapatillas blancas. Mia se puso su vestido de verano morado y se ajustó sus sandalias plateadas brillantes con una gran sonrisa feliz.

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En la cocina, el olor a pan tostado llenaba el aire. Leo ayudó a servir la leche fría mientras Mia ponía las servilletas en la mesa. Sabían que un desayuno saludable les daba energía para jugar todo el día.

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Después de comer, era hora de cepillarse los dientes hasta que brillaran como diamantes. Leo le mostró a Mia cómo hacer muchas burbujas blancas. Se miraron en el espejo e hicieron caras divertidas mientras limpiaban sus sonrisas brillantes.

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La mañana era perfecta para aprender y hacer las tareas escolares en el escritorio grande. Leo practicó escribir sus números largos mientras Mia coloreaba un hermoso dibujo de un jardín. Trabajaron en silencio y se ayudaron mutuamente con las partes difíciles.

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Cuando el reloj marcó el mediodía, finalmente llegó la hora de salir a jugar. Leo tomó su pelota roja favorita y se dirigió al césped verde. Mia lo siguió de cerca, saltando felizmente con sus sandalias plateadas brillantes y su vestido morado.

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Jugaron a las escondidas cerca de los robles altos en el patio. Leo encontró un gran lugar detrás de un arbusto, pero su camisa amarilla y azul lo delató. Mia se rió a carcajadas cuando vio su desordenado cabello castaño asomándose.

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A medida que el sol comenzaba a ponerse, era hora de recoger sus juguetes esparcidos. Leo reunió los bloques de construcción en una caja de madera. Mia alineó cuidadosamente sus animales de peluche en el estante para mantenerlos cómodos.

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La noche significaba que era hora de un baño tibio y pijamas suaves. Leo y Mia escucharon un cuento antes de dormir sobre valientes caballeros y dragones. Sus ojos se volvieron pesados mientras escuchaban el cuento mágico bajo las mantas.

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Finalmente, la casa estaba en silencio y las estrellas brillaban intensamente afuera. Leo y Mia se quedaron dormidos, soñando con la diversión que tuvieron juntos. Y así, descansaron bien para estar listos para otro día maravilloso mañana.



