A story to share together
Benny y la aventura de la baya energética


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En el corazón del Bosque Soleado, Benny el Oso se preparaba para la Gran Carrera de la Pradera. Llevaba puesta su gorra roja favorita y se sentía muy emocionado. ¡Hoy era el día para mostrarle a todos lo rápido que podía correr!

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Su amiga Sally la Ardilla bajó saltando de un pino alto. Llevaba puesta su cinta amarilla y se veía muy vivaz. '¿Qué vas a comer de merienda para el día de la carrera, Benny?', preguntó ella inclinando la cabeza con curiosidad.

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Benny levantó su bolsa de papas fritas saladas y dio un mordisco ruidoso y crujiente. '¡Me encantan estas papas porque son saladas y divertidas de comer!', dijo. Sally frunció el ceño y le mostró su pequeña bolsa verde llena de manzanas rojas.

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El silbato de la carrera sonó fuerte entre los árboles y los animales comenzaron a correr rápido. Benny empezó con fuerza, con su gorra roja ondeando al viento. ¡Sentía que estaba ganando mientras pasaba velozmente junto a los primeros arbustos grandes!

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Pero pronto, la barriga de Benny comenzó a sentirse muy pesada y un poco gruñona. Las papas saladas lo hicieron sentir mucha sed y sus piernas se sentían como si estuvieran hechas de piedra pesada. Comenzó a reducir la velocidad significativamente.

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Sally la Ardilla pasó zumbando junto a él con un alegre grito y un saludo. '¡Vamos, Benny! ¿Por qué te detienes?', gritó ella. Benny se sentó en un tronco cubierto de musgo y suspiró, sintiéndose muy somnoliento y agotado.

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Sally se detuvo y regresó saltando hacia su amigo para ayudarlo. '¡Las papas te dan una chispa rápida, pero la fruta te da energía que dura todo el día!', explicó ella. Le entregó a Benny una rebanada crujiente y jugosa de manzana roja.

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Benny dio un mordisco a la manzana y sintió que el jugo dulce lo despertaba al instante. Estaba crujiente y deliciosa, y ya no sentía sed. ¡Sintió una nueva ola de energía recorriendo sus brazos de pelaje marrón!

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Juntos, los dos amigos corrieron hacia la línea de meta en el borde de la pradera. Benny se sentía ligero y rápido, con su parche dorado en la barriga brillando bajo la luz del sol. ¡Se dio cuenta de que la comida adecuada marcaba una gran diferencia!

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Finalmente, cruzaron la línea de meta juntos y compartieron un gran tazón de fresas dulces. ¡Y desde ese día en adelante, Benny siempre elegía fruta para sus aventuras porque lo hacía sentir como un verdadero campeón del bosque!



