A story to share together
Alp y los globos que respiran
Únete al pequeño Alp y al sabio pájaro Bubu en un viaje mágico sobre la respiración. Esta historia explica de forma divertida cómo funcionan nuestros pulmones y nuestra nariz.


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Una mañana soleada, Alp corría rápido por el jardín. Cuando se detuvo, notó que su corazón latía con fuerza y que respiraba muy rápido. Su pecho subía y bajaba como un globo. Esto despertó mucha curiosidad en Alp.

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Justo en ese momento, el sabio pájaro Bubu se posó en la rama de un árbol. Alp le preguntó a Bubu por qué respiraba tan rápido. Bubu se ajustó sus gafas y sonrió. Explicó amablemente que nuestro cuerpo necesita un combustible secreto llamado oxígeno.

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Bubu dijo: 'Todo comienza con tu nariz'. Alp se llevó el dedo a la nariz. Cuando respiramos, el aire entra por nuestra nariz y los pelitos que hay dentro lo limpian. Así, a nuestros pulmones solo llega aire limpio y fresco.

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Después de pasar por la nariz, el aire baja por un túnel largo llamado tráquea. Alp comparó este túnel con un tobogán. El aire se desliza rápidamente por este tobogán y continúa su viaje con alegría hacia el centro de mando dentro de nuestro pecho.

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Al final del viaje, el aire llega a dos grandes globos rosados. Estos son nuestros pulmones. Alp puso sus manos en su pecho y respiró profundamente. Sintió con asombro cómo su pecho se expandía al llenarse de aire.

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Bubu susurró: 'Tus pulmones entregan el aire a tu sangre'. Nuestra sangre toma este oxígeno y lo lleva a todos los rincones del cuerpo. Desde la punta de nuestros dedos hasta nuestro cerebro, todo se llena de energía y cobra vida gracias a este aire fresco.

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¿Y a dónde va el aire que usamos? Alp miró a Bubu con curiosidad. Bubu dijo que nuestro cuerpo expulsa el aire que ya no necesita. A esto se le llama exhalar. Es una sensación relajante, como desinflar un globo lentamente.

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Justo debajo de nuestros pulmones hay un músculo fuerte llamado diafragma. Este músculo funciona como un trampolín. Cuando baja, los pulmones se llenan de aire. Cuando sube, empuja el aire hacia afuera. ¡Qué maravilla cómo funciona nuestro cuerpo!

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Alp ya entendía por qué respiraba rápido al correr. Al moverse, su cuerpo pedía más combustible. Por eso sus pulmones trabajaban más rápido para darle energía. Con esta nueva información, Alp se sintió muy fuerte.

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Al final, Alp respiró profundamente una vez más y le dio las gracias a Bubu. Ahora amaba aún más el aire puro y los árboles. Y desde aquel día, cada vez que respiraba, recordaba con una sonrisa que los pequeños globos dentro de él le daban vida.



