A story to share together
La veloz aventura acuática de Pip
Una pequeña nutria decidida aprende que la técnica adecuada y la práctica constante son los secretos para nadar más rápido en el gran río azul.


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En el brillante Arroyo Cristal vivía una pequeña nutria llamada Pip. Pip era una nutria de color marrón chocolate con una barriga blanca cremosa a la que le encantaba el agua. Sin embargo, a menudo se sentía muy triste porque era el nadador más lento del río.

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Cada mañana, Pip observaba a los peces plateados pasar zumbando junto a él como pequeñas flechas. Intentaba mover sus patas tan fuerte como podía, pero solo chapoteaba. '¿Cómo puedo nadar más rápido?', le preguntó a una libélula que pasaba.

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De repente, una gran sombra se movió lentamente por el fondo arenoso del río. Era el Capitán Burbujas, la tortuga más vieja y sabia del arroyo. Llevaba un sombrero de capitán rojo y sonrió amablemente a la pequeña y frustrada nutria a través de sus arrugas.

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El Capitán Burbujas flotó suavemente sobre su espalda y miró a Pip. 'Para ir más rápido, no debes luchar contra el agua', explicó la sabia tortuga. 'Debes aprender a deslizarte a través de ella como una piedra suave y resbaladiza en la corriente'.

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Primero, el Capitán le enseñó a Pip cómo meter sus patas bien pegadas contra su pecho. Pip acercó sus brazos de color marrón chocolate y sintió que su cuerpo se volvía muy esbelto. Parecía un pequeño submarino listo para una gran aventura bajo el agua.

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Luego, practicaron el gran movimiento de cola. El Capitán Burbujas le mostró a Pip cómo mover su cola hacia arriba y hacia abajo en brazadas largas y poderosas. Pip lo intentó y sintió un empujón repentino que lo envió deslizándose hacia adelante a través del agua fresca.

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Pip practicó sus nuevos movimientos durante muchas horas hasta que el sol comenzó a ponerse. Aprendió que soplar pequeñas burbujas le ayudaba a mantener un ritmo constante. Sus bigotes se movían de alegría al sentir que se movía más y más rápido cada vez.

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Al día siguiente, Pip decidió poner a prueba su velocidad contra la corriente rápida. Metió sus patas, movió su cola y pasó zumbando junto a las rocas cubiertas de musgo. Ya no chapoteaba salvajemente; se deslizaba como un cohete peludo y veloz.



