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El pequeño astronauta Mert y el Planeta Rojo
Mert, un niño curioso, descubre por qué la Tierra es el mejor hogar para nosotros y por qué es tan difícil vivir en Marte.


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El pequeño Mert se puso su brillante traje espacial blanco y su corazón latía con emoción. Estaba listo para ir a su mayor sueño: el Planeta Rojo, Marte. Su fiel amigo, el robot Bip-Bop, flotaba en el aire sonriéndole con su cara digital azul.

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Su nave espacial aterrizó lentamente sobre la superficie oxidada y naranja de Marte. Cuando Mert miró por la ventana, vio que todo estaba cubierto de rocas polvorientas. No había árboles, ni ríos, ni sonidos de pájaros. Marte se veía muy silencioso y desolado.

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Mert quiso salir, pero Bip-Bop lo detuvo de inmediato. El pequeño robot explicó que en Marte no hay aire para respirar. El oxígeno fresco que nos dan los árboles en la Tierra no existe aquí. Por eso, Mert nunca podía quitarse el casco.

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Mert sintió sed y tomó un sorbo de agua de su cantimplora. Bip-Bop le dijo que en Marte no hay lagos ni océanos. Sin agua, las flores no pueden crecer y los animales no pueden vivir. El Planeta Rojo es, en realidad, un lugar muy seco y sin agua.

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De repente, se desató una gran tormenta y todo se cubrió de nubes de polvo. En Marte, el clima a veces puede ser tan frío como el hielo y otras veces muy peligroso. Desafortunadamente, aquí no existe una atmósfera como la manta gruesa de la Tierra que nos protege.

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Mert quiso plantar un pequeño brote de manzano que había traído consigo. Sin embargo, el suelo era muy duro y no tenía nutrientes. La tierra rica que necesitan las plantas para crecer no existe aquí. Crear jardines y cultivar frutas en Marte es una tarea realmente difícil.

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Cuando Mert intentó saltar, se sintió muy ligero y casi toca el techo. La fuerza de gravedad de Marte es diferente a la de la Tierra. Esto no es muy saludable para nuestros huesos y músculos. El cuerpo humano está acostumbrado a vivir exactamente como lo hacemos en la Tierra.

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El pequeño astronauta empezó a extrañar los bosques verdes y los mares azul profundo de su hogar. Ahora entendía mejor lo especial que es la Tierra. Allí, todo estaba preparado perfectamente para que los seres vivos pudieran vivir.

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Bip-Bop dijo con dulzura: 'La Tierra es nuestro único hogar verdadero'. Mert asintió dándole la razón. Marte era un lugar maravilloso para explorar, pero muy difícil para vivir. Sabía que ya era hora de regresar a su hermoso planeta.

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Finalmente, cuando la nave aterrizó en la Tierra, Mert respiró profundamente. El olor del césped y el canto de los pájaros le parecieron la canción más hermosa. Mert ahora sabía que, aunque viajemos a las estrellas, siempre debemos cuidar muy bien nuestro hogar, la Tierra.



